miércoles, 27 de mayo de 2009

La antípoda de mi cama.

Ahí, al otro lado, yace su cuerpo desnudo. Respira despacio, con la misma monotonía con la que todo lo hace, con la mecánica cadencia de las horas. Apenas me maltoca, se aleja a dormir a su orilla. Ya no es quien era. Yo puedo imaginar dentro de él el cadaver descompuesto de aquel al que quiero, el que una vez estuvo, que tanto y tan poco se parece al desconocido que comparte hoy mi cama. Puedo sentir el hedor. O quizá, en sus entrañas, retorcido de dolor aún agonice. Mi niño. Le desprecio porque lo mata poco a poco. O porque ya lo ha muerto. Cierro los ojos, haciendo un esfuerzo para dormir. Quiero estar de él a la abismal distancia que separa su sueño del mío.

19 comentarios:

Luci-bombon dijo...

Qué desgracia la distancia, los pingüinos en la cama (como diría Arjona aunque no me gusta). La distancia a pesar de la cercanía duele tanto como estar cerca y no poder sentirlo.

vittt dijo...

podría esperar a que se me ocurriera una ocurrencia ocurrente, pero paso.

un texto condenadamente bueno, elena.

Juanjo dijo...

A veces me pregunto por qué nos hemos aficionado tanto a esas camas de metro cincuenta.

eva- lazarzamora dijo...

La ùltima vez que tuve esa misma sensaciôn que describes, dejé la cama, la casa, di un portazo, me mudé y pedî un divorcio de ésos ràpidos que tanto estàn de moda.
Un beso, Elena.

Hatüey dijo...

Tienes razón...
Las coincidencias nos unen en este paseo de parejas que dejaron de serlo.

Me agrada venir aquí, estás en una de mis favoritas.

Saludos "espabilaos"

iliamehoy dijo...

Con que descarnada rotundidad describiste algo que he recordado sentir...hace mucho tiempo. Adoro esa increible facilidad con que eliges cada palabra, el intenso significado que adquiere....
Ayyyy que pena ese ser "maltocada"
a veces irremediable....
Una sonrisa desde el otro lado del mapa

Tesa dijo...

Es inevitable.
Todos tenemos alguien dentro con los días contados.
Besitos.

nómada dijo...

Nadie queda tan lejos como quien esta lejos a tu lado.

Arcángel Mirón dijo...

-¿Sos feliz?
-No, pero estoy casada.

A mí no me sirve.

mi nombre es Alma dijo...

Y aplicando aquí la ley de Murphy de mi entrada pero "au contraire", la distancia más corta en este caso está libre de cualquier obstáculo.

Un besazo cercano

lopillas dijo...

¿Se puede dormir tal vez soñar al lado de un hedor tan insoportable? Quizá dormir para raptar al niño que habita en los sueños.
Stupend@

Raúl dijo...

¿Y él? ¿Qué pensará él? ¿Dónde y cuándo quedó atrás su niña, aquella que iluminaba sus noches y enturbiaba de pasión sus días? ¿Cuándo se dio cuenta de que, para no morir, necesitaba cambiar de rostro como objeto y fin de sus sueños?.
Me cago en el amor, que decía Tonino.

Camy dijo...

No rechisto. sonrío. Afirmo y me encanta....

un besito

Ros dijo...

Deliciosa narración de la decadencia.
Mil abrazos y seguimos en línea

Gabriel Jiménez dijo...

5 mentarios.

Wuigi dijo...

Y un dia te levantas y vives con otra persona, no quien conociste....las personas cambiamos con el tiempo, pero a veces uno llega a ser irreconocible, y no a la buena. Que tragedia el ser convertido en una vil serie de procesos en automatico, ¿donde quedo el sentimiento y pensar?

Caray...

Un saludo, mujer.

-L.

Parménides de Elea dijo...

El hombre y la mujer, como es bien sabido, fueron puestos en el mundo para amarse. Pero nada se dijo de que vivieran juntos. Los grandes amores de todos los tiempos, incluso este tan difícil que vivir nos toca, vivieron siempre separados. Dos que en el mismo catre dormitan todas las noches, difícilmente podrán amarse por siempre.

Juan 44 dijo...

Si tuviera que poner un título a lo que estoy leyendo tan de seguido, sería algo así como RUTINA DEL DESAMOR.

¡ Salud !

La chica cortocircuito dijo...

Me calaste hondo con este relato. Con todos, en realidad. He encontrado aquí una calidad literaria, un estilo y una emoción poco comunes en la blogosfera.
Te sigo, felicidades.